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El Parque Natural de La Serra Gelada y su entorno litoral es uno de los más singulares de la Comunidad Valenciana al ser primer parque marítimo terrestre de esta comunidad. Cuenta con una superficie total protegida de 5.564 ha. (de ellas, 4.920 ha. corresponden al medio marino) y dentro de sus aguas podemos encontrar algunos de los zonas submarinas más interesantes y sorprendentes de todo el Mediterráneo peninsular, destacando las extensas praderas de la fanerógama marina protegida conocida localmente como Alguers (Posidonia oceanica) y fondos rocosos, como los de La Llosa con una excepcional diversidad biológica.

Geología y paisaje

La parte terrestre está dominada por la espectacular Serra Gelada, pequeña pero abrupta sierra que divide las bahías de Benidorm y Alfás-Altea. A esta zona terrestre del parque, hay que añadir varias islas, dos en el término municipal de Benidorm, l’Illa de Benidorm yl’Illa Mitjana, mientras que en término municipal de Altea se encuentran la isla de l’Olla y el pequeño islote de La Galera. La orientación de la sierra en sentido noreste-suroeste marcará la forma alargada que posee el parque natural, dejando situado al faro del Albir en el centro de este y a l’Illa de Benidorm y el Morro del Toix en cada extremo del mismo. Su morfología es muy diferente según nos situemos en la vertiente suroeste, con grandes acantilados coronados por el Alt del Governador a 438 metros, que se levantan casi verticales desde el nivel del mar, mientras que por su vertiente noroeste posee unos perfiles mucho más suaves.

Geomorfológicamente, tiene una especial importancia la presencia de una “duna fósil colgada” compuesta por materiales llamados eolianitas;. Esta formación empezó a originarse hace más de cien mil años, cuando el nivel del mar estaba más bajo que el actual. Por otro lado, la composición calcárea de la sierra propició la formación de diferentes cuevas y cavidades por el efecto de las filtraciones del agua de lluvia, entre las que destacan la Cova de Far y la Boca la Balena.

Vegetación y flora

La heterogeneidad del paisaje ha favorecido la formación de diferentes comunidades vegetales, entre las que destacan las asentadas en la zona dunar de Serra gelada, por poseer especies endémicas como la Palomilla (Linaria arabiniana), la Llunetes (Biscutella montana) o el Enebro de las Dunas (Juniperus macrocarpa), o como la Corema album una planta única en todo el mediterraneo al tratarse de una especie de distribución atlántica, que probablemente, transportada por las aves, alcanzó este litoral.

Las comunidades vegetales de los acantilados, también poseen plantas de gran valor, son especies que los bótancos denominan rupícolas y entre estas encontramos la Silene de Ifach (Silene hifacensis), que actualmente se está recuperando en el ámbito del parque, la Orelleta de Ratolí (Sarcocapnos saetabensis) o la Canyeta d’or (Asperula paui subp. dianensis).

En la mayor parte de la Serra Gelada podemos observar matorral compuesto, principalmente por Romero (Rosmarinus officinalis), Brezo (Erica multiflora), Enebro (Juniperus oxycedrus) y Esparto (Stipa tenacissima) acompañados a menudo por Pino Carrasco (Pinus halepensis) y algunos ejemplares de Carrasca (Quercus rotundifolia), de escaso porte. Hay también vestigios de viejos cultivos, donde se aprecian ejemplares dispersos de Algarrobo (Ceratonia siliqua) y Olivo (Olea europaea var. domestica). Estos bancales abandonados han sido colonizados, entre otras especies, por Coscojas (Quercus coccifera), Lentiscos (Pistacia lentiscus) y Espinos Negros (Rhamnus lycioides).